Proyecto de estudio sobre la historia natural, distribución y conservación actual del oso andino (Tremarctos ornatus, Carnivora: Ursidae) en la Selva Tucumano - Oranense del Noroeste de Argentina.
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Intro de Proyecto Juco- ¿Sabías qué hay osos en la Argentina?


Recientemente, se confirmó la ocurrencia del oso andino mediante técnicas moleculares de vanguardia, aplicadas a muestras biológicas asociadas a indicios indirectos en campo (huellas, arañazos, encames). Este trabajo está en preparación para su publicación en una revista especializada en investigación de úrsidos. Colabora con nuestro proyecto, necesitamos fondos para seguir contribuyendo a la investigación y la conservación del oso, y otros grandes mamíferos de la selva nublada.




Proyecto Juco-Proyecto Binacional Yaguajuco. Todos Los Derechos Reservados.

EXPEDICIÓN DE ENERO-FEBRERO DE 2014 (Salta, Argentina): Rastreando al juco (oso andino) y al yaguá (jaguar)



   

    Entre Enero-Febrero de 2014, Proyecto Juco -dentro de la iniciativa binacional que propone el recientemente consolidado Proyecto Yaguajuco, un esfuerzo mancomunado para el estudio y conservación del oso andino y el jaguar en los límites australes de sus rangos de distribución- ejecutó una expedición en una vasta área de selva Tucumano-Oranense en el extremo noroccidental de la Argentina; en estas nuevas áreas en buen estado de conservación, hemos comenzado un relevamiento intensivo en busca de indicios de presencia de osos andinos (Tremarctos ornatus) y jaguares (Panthera onca). El trabajo de campo consistió en realizar muestreos mediante transectas naturales de entre 3 y 5 kilómetros de longitud, para la búsqueda de huellas, encames, rasguños en árboles y heces. También se activaron trampas-fotográficas y se colectaron muestras biológicas (pelos y heces) para posteriores análisis dietarios, parasitológicos y genéticos.

    Además, el trabajo de campo consista de una instancia fundamental como el entrenamiento del/los voluntario/s en prácticas de supervivencia en la selva, auto-control en situaciones altamente estresantes como un eventual extravío y la orientación mediante brújula y métodos naturales (i.e., observar las constelaciones y su disposición o la orientación cardinal mediante la observación del patrón de crecimiento de líquenes en un sitio dado o seguir el cauce de un río). 

    Rodrigo Calvo, un joven y valeroso estudiante de la Universidad Nacional de La Plata (Buenos Aires, Argentina), volvió a acompañarnos en esta ocasión. Participó con el equipo en la búsqueda de indicios y encontró un viejo sendero usado por oso andino y puma (Puma concolor), en el mismo, brindó asistencia en la colecta y conservación de las muestras biológicas encontradas. Finalmente, se activaron y cebaron las trampas-cámaras en este sendero de actividad. La humedad y la llovizna constante, aunada a las crecidas de los ríos, marcaron en todo momento el ritmo del trabajo en el interior de la selva.


















Buscando rastros de jaguar u oso en el sustrato arenoso a orillas del río.

Huella de mano de jaguar macho adulto, con una masa corporal de alrededor de 100 kg. El peso se puede inferir por el tamaño de la huella, y la profundidad de la impresión en el sustrato. El sexo por la amplitud de la huella, separación de los dedos, que denotan gran tamaño. En esta especie existe marcado dimorfismo sexual, esto significa, que macho y hembra pueden discriminarse por caracteres físicos externos distintos del sexo, por ej., el tamaño corporal. En jaguares, el macho es mucho mayor respecto a la hembra.


Árbol con indicios de haber sido trepado por oso, con marcas conspicuas de sus uñas no retráctiles.
Marcas conspicuas de trepado en la corteza del árbol.

El oso andino es excelente escalador de árboles y roquedales- con pendientes inclusive cercanas a ángulos de 80º-, cuando ejecuta estas actividades deja numerosos indicios indirectos producto de la escalada-e.g., marcas de garras y pelos adheridos-. La fotografía pertenece a un oso andino cautivo en un zoo de Venezuela. Crédito fotográfico: I. Lameda/Red Oso Andino.


Colocación y cebado de trampas-cámaras.


Explorando una cueva con un antiguo encame, para la búsqueda de muestras biológicas (pelos y heces).


Encame antiguo de oso andino, en una cueva natural a orillas de un río. Esta cueva, tenía entrada por un gran mirador natural entre los roquedales.

Huellas conspicuas de oso, en la hojarasca.


Huellas y restos de heces -en avanzado estado de descomposición- con plántulas germinadas.


Árbol trepado por oso andino, con indicios de descortezado y garras marcadas.







Expedicionarios de Proyecto Juco.



Árbol arañado y trepado por oso andino.




Restos de bromelias epífitas comidas sobre el dosel arbóreo por coatí (Nasua nasua)


Colectando heces de carnívoros en un sendero de actividad.








Iniciando el fuego en el campamento, para una larga noche en el trópico en tierra de jaguares.


Huella de mano de margay o "gato tigre" (Leopardus wiedii)










Todas las fotografías tienen derechos reservados y su uso está prohibido. Créditos fotográficos: Rodrigo Calvo, Mariela del Valle Flores/ Proyecto Juco/Proyecto Yaguajuco. El texto y el logotipo tampoco pueden ser reproducidos.

Nombres comunes internacionales de Tremarctos ornatus y sinonimias de la especie en Argentina.

Tremarctos ornatus es denominado comúnmente, de acuerdo a los siguientes idiomas:

Español: Oso andino, Oso de anteojos.
Inglés: Andean bear, Spectacled bear.
Francés: Ours Andin, Ours À Lunettes.

En el Noroeste de Argentina (NOA):

El pueblo Kolla, lo denomina en idioma runasimi: Juco, Juca (según el sexo del animal), Ucumar, Ucumari, Ucuco, Uco, Uca. A las formas pardas ó pardo-rojizas, las cuáles infrecuentemente se presentan en la naturaleza, los denominan genéricamente como "Juco Rosado" (Pink Spectacled bear), (Del Moral, 2005; Del Moral, 2007; Del Moral & Bracho, 2009).


El pueblo Aba-Guaraní, lo denomina Juco, Juca.

Para estos pueblos nativos de la selva Tucumano-Oranense argentina, el oso andino como especie es un elemento fuerte dentro de sus cosmovisiones, representa para los nativos una fuerza sobrehumana lo que implica además gran potencia sexual, así mismo ocupa un lugar poco común dentro de diversos mitos y creencias sexuales de estas etnias respecto al oso y su interacción con la gente.


Los gauchos (criollos) del NOA, lo denominan localmente como "Panda criollo" (transculturación debida a su aparente parecido con el Panda Gigante de China) y "Mono Violador". Esta última sinonimia se basaría en la concepción colectiva sexual del oso que tiene el común de la gente, como un ser antropomórfico grande raptor y violador de humanos (Del Moral & Bracho, 2009).

Es dable aclarar que, estas creencias forman parte importante de nuestro acervo cultural, sin embargo no tienen asidero científico alguno. Por lo tanto, el consumo de partes del oso andino no produce beneficio alguno a la salud humana, pues ni tienen propiedades medicinales ni afrodisíacas; así mismo la especie no representa peligro alguno para la integridad física de la gente. El oso de anteojos, frecuentemente evita los sitios con presencia humana y actividades antrópicas, a excepción de que se estén produciendo acentuados disturbios humanos en su hábitat natural.


La hembra adulta geronte de oso andino llamada "Bandit", del Smithsonian's National Zoological Park en Washington, DC, USA. Este ejemplar, responde a la forma denominada "Juco Rosado" en runasimi-español en el noroeste de Argentina. Respecto a la coloración singular del pelaje de "Bandit", esta se debe a una despigmentación por sobre exposición a la radiación solar del ejemplar en su recinto de cautiverio, en tanto el pelo entrecano se explica por la edad avanzada del animal. Crédito fotográfico: Jordan C. Schaul, Smithsonian's National Zoological Park en Washington, DC, USA.


Amenazas al Oso Andino en Argentina (léase también la nota: Selva Tucumano-Oranense, el hábitat más austral del oso andino).

Las principales amenazas para la población de osos andinos en Argentina, son las que también tiene la especie a nivel global, en este punto la deforestación intensiva y degradación de grandes áreas de la cuenca alta del río Bermejo y el río Grande de Tarija (este en el límite con Bolivia) como en las Sierras de San Antonio y las Serranías de Agüaragüe (Argentina-Bolivia) para la ampliación de la frontera pecuaria (caña de azúcar, soja transgénica, citros), explotación forestal y petrolera desordenadas se traducen en la fragmentación de la selva Tucumano-Oranense y el aislamiento génico de los individuos de Argentina con los del extremo sur boliviano (Departamento de Tarija). Los planes de construcción de un conjunto de represas hidroeléctricas (Las Pavas, Cambarí, Pescado entre otras) en la cuenca alta del río Bermejo (Argentina) es una amenaza latente aún, no solo para el hábitat de la especie sinó también de otros grandes mamíferos en constante dispersión como antas, jaguares y pumas.

Marcas de garra de oso andino durante la trepada al dosel de un árbol para alimentarse, en la cuenca alta del río Bermejo (Argentina). Crédito fotográfico: J. F. Del Moral.


Todos los derechos reservados.

La Selva Tucumano-Oranense, el hábitat más austral del oso de anteojos ó andino (Tremarctos ornatus Cuvier, 1825)


La Selva Tucumano - Oranense ó Tucumano -
Boliviana (recientemente redenominada Yungas del Sur) es un bosque de dominio amazónico con gran variedad de tipos de vegetación desde bosques semi-caducifolios hasta bosques siempre- verde y pastizales en las zonas más altas. Estas selvas se ubican en un rango altitudinal de entre 500 a 3.900 metros sobre el nivel del mar y tienen como subunidad ecosistémica dominante el bosque siempre-verde, con un dosel de altura normalmente menor a 40 metros. El cúal representa el último de los bosques perennes, aislados como consecuencia de las glaciaciones del Cuaternario.


Este ecosistema está presente en los Departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija en Bolivia distribuyéndose también por las Provincias de Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca en el noroeste de Argentina (NOA). El clima es termotropical-pluviestacional, con precipitaciones en un rango de 1.000 a 1.800 mm anuales. Con estación húmeda y seca muy diferenciadas, en la estival se concentran hasta el 95 % de las precipitaciones. Los suelos pertenecen al orden de los alfisoles, con horizonte superficial claro y subsuelo arcilloso.


En Argentina, esta región representa menos del 1 % de la superficie continental del país pero contiene hasta el 50 % de su biodiversidad. Particularmente en mamíferos, la región tiene gran riqueza, con al menos 130 especies reportadas. Recientes descubrimientos sobre la mastofauna de la Selva Tucumano-Oranense como diversos análisis de la riqueza de mamíferos del noroeste argentino sugieren que la diversidad respecto a este taxón en el ecosistema está subestimada y que se incrementará en los próximos años.

Selva Tucumano-Oranense en la cuenca alta del río Bermejo, noroccidente de Argentina (NOA).

Entre los grandes y medianos mamíferos que tienen distribución en la región se encuentran: el tapir de tierras bajas ó anta (Tapirus terrestris), la taruca (Hippocamelus antisensis), el jaguar ó uturunco (Panthera onca), el puma (Puma concolor), el oso bandera (Mirmecophaga tridactyla), el coendú de espinas blancas y coendú de espinas negras (Coendou prehensilis y C. bicolor), 6 especies de felinos simpátricos medianos y pequeños (P. yagouaroundi, Leopardus pardalis, L. wiedii, L. tigrina, L. geoffroyi y L. colocolo) entre varias otras.


Huella de jaguar macho adulto, en la selva del NOA.

Huella de mano y pié de puma adulto, en la región.

Huella de mano derecha de tapir de tierras bajas ó anta, individuo juvenil
en el área de trabajo.


El oso de anteojos u oso andino (Tremarctos ornatus) fué recientemente registrado en la Selva Tucumano-Oranense de Argentina (Del Moral, 2005; Del Moral & Bracho, 2009), única especie viviente de la subfamilia de los Tremarctinae, cuyos extintos representantes habitaron desde Alaska hasta la Patagonia austral en el continente americano durante el Pleistoceno, tiene este único oso tremarctino su hábitat más austral en estas selvas. En ellas, el oso de anteojos encuentra abundante y variada disponibilidad de alimentos desde bromelias epífitas, helechos arborescentes, Gunneráceas, Poáceas, peces, anuros, moluscos, coleópteros, medianos y pequeños mamíferos entre otros; así como frutos de árboles de las familias Lauraceae y Moraceae. El oso andino, como omnívoro-generalista por excelencia que es, evidenciado además por su mecánica craneodental (Del Moral et al., 2009) y debido esta falta de especialización en gran parte a su corta historia evolutiva; encuentra en la Selva Tucumano-Oranense una oferta alimenticia variada.


Tras los rastros de los jucos más australes: indicios indirectos


El juco, ucumar ó ucumari (como es denominado el oso de anteojos en idioma runasimi, por las etnias Kollas y Abá-Guaraníes del noroccidente argentino) ó "panda criollo" (como es mencionado localmente por gauchos, por su apariencia simil al Panda Gigante de China), se encuentra generalmente en áreas de dificil acceso como selvas nubladas, bosques montanos y pastizales de altura, además es un animal críptico (esto significa que es una especie difícil de observar en vida silvestre) con un olfato bien desarrollado pero con pobre visión, es así que advierte con facilidad cualquier disturbio ó presencia humana presente en su hábitat ("venteando"como un perro de buena nariz, más que observando) la cuál evita frecuentemente. Debido a estas características es improbable y significa un injustificado esfuerzo de muestreo trabajar con el juco en base a su avistamiento (lo que se convierte más en un evento casual, sobre todo en áreas selváticas extensas y con gran densidad de leñosas como las de nuestro país), sin embargo al ser un mamífero grande deja muchos indicios indirectos (huellas, senderos de actividad, etc.) que si se saben discriminar del de otros grandes mamíferos de la región (jaguares, pumas, antas, tarucas, pecaríes) representan una gran oportunidad para recabar información de su presencia, distribución, densidad, uso de hábitat y alimentación del oso de anteojos en un área.

Los jucos se mueven a lo largo de sus áreas de vida, interactúan con otros individuos, buscan comida (en suelo ó en el dosel arbóreo, por consiguiente trepan hábilmente a estos), comen, duermen (hacen encames ó dormideros en suelo y árboles), y todas estas señales pueden ser observadas sin mucha dificultad si se sabe rastrear y se conoce a la especie. Así el oso andino, nos cuenta indirectamente su "vida privada" en el área y con ello podemos indagar sobre su biología e historia natural y trabajar para su conservación.

Así los individuos en sus recorridos para movilizarse en búsqueda de alimento ó para trasladarse de un sitio a otro, dejan senderos que son rutas empleadas frecuentemente en sus recorridos. En estos senderos de actividad (que también pueden ser empleados por otros mamíferos inclusive otros grandes carnívoros como el jaguar y el puma pero con diferentes usos temporales), podemos encontrar numerosas evidencias asociadas de la presencia del oso como huellas de diversos tipos (a saber: rastros de mano y pié sobre el sustrato, arañazos en árboles, marcas de sus garras en trepada y bajada a y desde el dosel), comederos, encames ó dormideros.



Huella de pié de oso andino macho en Argentina. Obsérvese el tamaño comparado con el mango del machete, que sirve como referencia.



Sendero de actividad de osos andinos en la Selva Tucumano-Oranense en cresta de serranía, en el noroeste argentino.


J. Fernando Del Moral. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción de fotografías y el logotipo del proyecto.